domingo, 29 de septiembre de 2013

Te miré a los ojos y no paré hasta tocar fondo.
Sumergido en tu mirada, helada mi sangre, y la caída a lo profundo.
De pronto todo se detiene, el tiempo y el espacio parecen ser diferentes, noto que te mueves, parpadeas, y se me va cualquier idea de quien soy y de que hago, cada día me rehago, y nunca entiendo poder seguir viendo esos ojos, y esa boca y esa mente, que siempre despierta en mi ganas de jugar, de ser feliz, de no rendirme jamás, de seguir intentando estar aquí y despreciar la evasión que sería fácil y te pido un día más después de tanto tiempo.

No te vayas

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