miércoles, 8 de febrero de 2012

Bienvenidos al país del orden.
Donde tenemos a la gente bien ordenada en sus cajones, nadie sobrepasa los 100 decibelios ni está en silencio absoluto, para que podamos saber que sigue vivo.
Se duerme entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana.Ni un minuto más.
Ni un minuto menos.
El dinero nunca se saca del banco, sería un desorden tremendo.
La gente come su comida cuadrada(que es más fácil de apilar y transportar) con 100 mascadas por plato, que no deben excederse, ni obviarse.
Usan siempre tenedor, cuchillo, cuchara y cucharilla aunque no les haga falta.
La gente va por su parte de la acera, niños ancianos o media edad, a una velocidad constante e invariable sea la hora que sea, con el uniforme del día y la mochila con sus accesorios diarios. La tarjeta del tranvía, las llaves homologadas, el bocadillo de las 12 en punto, y el paraguas para la precipitación entre las 19 y las 19 45, que está cuadrada con la vuelta al hogar para evitar que la gente salga de la rutina estipulada.
Las nubes cuadradas y compactas, son rociadas con diversos compuestos especializados en precipitar el vapor.
Se puede contemplar entre las 21 y las 21 15 un bello atardecer, coincidente con la hora de sacar a los perros o de pasear los enamorados.
A las 21 45 se puede contemplar el vacío de las calles desde la ventana que aportan una imagen bohemia de los pueblos y ciudades.
A las 3 de la mañana aunque debería estar durmiendo, puede apreciar el arroyo que fluye por todas las calles de la ciudad para limpiar bien el suelo.
A las 6 15 puede contemplar el amanecer, coincidente con la hora en el cual los más necesitados en sus puestos de trabajo salen pulcros aseados y dormidos a su turno de trabajo de las 6 30 a las 17 00.
Y si se acostumbra al horario, será usted muy feliz, que por cierto, está entre sus obligaciones de ciudadano modelo, de esta, nuestra comunidad.

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