Corría una época oscura, los niños no podían salir a jugar y los adultos desconfiaban unos de otros. Cada día aparecía un muerto sin signo alguno de violencia, nadie descartaba un asesino. Nadie descartaba algo sobrenatural. Nadie descartaba a su vecino.
La muerte acechaba tras cada esquina, susurrando y resoplando a la nuca de cualquiera que osara siquiera salir sin protección. Lo más valioso de cada casa eran los amuletos que alejaban a la eterna peregrina de los umbrales maltrechos del miedo y la angustia.
Durante el día nadie se sentía a salvo, nadie salía por miedo a ser un blanco fácil. Todo era caos, gente corriendo a más no poder, gente incomunicada que no se atrevía ni a abrir a sus propios parientes, por miedo a ser embustados y aniquilados al instante.
Todos habían acordado vivir en la noche, vestidos de negro para que la muerte los confundiera con un compañero en la siega de almas.
Apenas se oía murmullo alguno, la risa hacía meses que no se dejaba ver por los lares, tampoco había llanto, las emociones habían sido erradicadas. El más estoico era propuesto como nuevo jefe, y el amor era desconocido, hasta el que ya había florecido se marchitaba, como una víctima más de la serie.
Imagina un mundo en el que vivas de noche, en el que no hables con nadie, y nadie te hable, en el que la palabra está mal vista, en el que los colores son un peligro, en el que la psicosis es tal que hasta el mudo es ruidoso, que la economía se sustente en trabajos nocturnos, se abandone el ganado y las granjas, en el que se mate por una figurita supuestamente salvadora.
Ahora imagínate que como yo, seas el bufón del lugar, que tengas que mantener a tu familia, que tus 6 hijos siempre hubieran tenido poco pan para llevarse a la boca, que tu mujer este desnutrida por ceder la comida a los hijos, que te ruja el estomago por tenerlo constantemente vacío, no aprovecharías el haber visto dos asesinatos, no acabarías con el asesino y lo suplantarías, no crearías una psicosis tal que te permitiera ser el amo del pueblo todo el día mientras a la noche disimulas de la mejor manera que puedas.
¿Lo mejor saben qué es?
Que no estoy solo. Que en días en los que yo no mato, aparece el muerto pertinente igual, a veces más, porque siempre alguien aprovecha para solucionar rencillas, porque siempre alguien mantiene el estado de las cosas, si puede vengarse del vecino que le robo un poco de sus tierras, o se acostaba con su mujer, porque el odio es el único sentimiento que la gente normal no controla, y el que siempre está latente.
Lo único que espero es no ser víctima de mi propio invento, y poder dar de comer a mis hijos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario