Te miré a los ojos y no
paré hasta tocar fondo.
Sumergido en tu mirada,
helada mi sangre, y la caída a lo profundo.
De pronto todo se
detiene, el tiempo y el espacio parecen ser diferentes, noto que te mueves,
parpadeas, y se me va cualquier idea de quien soy y de que hago, cada día me
rehago, y nunca entiendo poder seguir viendo esos ojos, y esa boca y esa mente,
que siempre despierta en mi ganas de jugar, de ser feliz, de no rendirme jamás,
de seguir intentando estar aquí y despreciar la evasión que sería fácil y te
pido un día más después de tanto tiempo.
No te vayas

