viernes, 20 de enero de 2012

Siempre me haces falta en mi cama.
Desde que somos pingus, ni una noche se me olvido que deberías estar aquí, calentándonos los pies, dándonos las aletas y juntando los picos.

Siempre me acuerdo cuando me levanto, deberías estar aquí para animarnos, para hacer que el día empiece bien, para readmitirte si hace frío para que pases la mañana bajo las sábanas huyendo del mundo que esté más allá.

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