Eso no quita días malos, pero ningún día de esos de querer romper con todo, de mandarlo todo a la mierda, muchas cosas quizás pero tengo más que hacen que merezca la pena quedarse.
Eso y la cantidad de días en los cuales me pregunto que hice para merecer todo lo que tengo, o sea, no recuerdo haber hecho nada bien nunca y sin embargo tengo todo lo que quiero.
Eso y un pingu, un pingu que comprendo a la perfección por más que nos llevemos la contraria, un pingu que nunca me aburre, un pingu que da pena separarse de él aunque sea por cinco minutos, un pingu que es tontis por querer quedarse, un pingu que, espero, se siente como yo, que quiere ser la excepción aunque ya nunca lo mentemos, aunque se haya olvidado, aunque vayamos olvidando cosas del principio, no pasa nada, porque inventamos nuevas cosas, y nunca nos cansamos de hacer chorradas nuevas, y creo que nos queda pa rato.
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