Unos días, me lleva, no sé como, a sitios lejanos al instante, y después de hacer millones de cosas chachis me deja de nuevo en la cama para que duerma, sin que nadie note nada.
Luego se va, pero en cuanto me duermo, tampoco sé como, se cuela en mi cama y pasa la noche abrazandome y dándome calor.
También es capaz de borrar la tristeza, es capaz de hacer que te apetezca morir empapado en lo alto de montañas, es capaz de que me preste recibir una paliza, y que consigue que una pelea suene apetecible y no peligroso.
También es capaz de sacarme de mis casillas sin enfadarme, nótese la dificultad de enfadar a alguien sin enfadarlo.
Su aspecto podrían decir algunas personas que es normal, pero bueno la gente a veces es idiota.
Su aspecto consta de dos preciosos ojos del color del otoño, que no es marrón, no es solo eso.
Además tiene una sonrisa preciosa, que es como si iluminara hasta el alma.
Tiene una cara en conjunto preciosa, que se estiliza cuando pone un o unos moñetes que le sientan de rechupete.
Tiene una piel suave, que al acariciar, apetece seguir horas.
Su carácter, es como el de una niña en cuanto a ilusión por la vida, y una persona madura en cuanto a expectativas y deseos, una mezcla muy deseable.
Es muy tranquila, aunque a veces como todo el mundo esta mejor o peor, y dice ser feliz gracias a un pingüino.
Quiere construir una casa con torreón, cúpula, y extraños artefactos de invención propia.
Le gusta reírse en la ducha y sentarse, no le gusta incomprensiblemente el té ni los snikers.
A veces tiende a semiviciarse a canciones que odia.
Escribe poemas que no ven la luz, y tiene celos de la muerte.
Cuidado, a veces se cuela en las habitaciones disfrazada de pingüino.
También dibuja en las paredes y se le olvida hacer plantillas y culos de chocolate.
Es en resumidas cuentas una chica más, solo que no es una chica más.
Si la ves, aprovecha y no me digas nada, porque si la veo yo antes, no seré capaz de dejarla marchar nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario